En la construcción narrativa de una historia es necesario diseñar las características de los personajes a través de “paisajear la conciencia” de los actores (Bocaz 1996), explicitando lingüísticamente los diversos estados mentales. En el estudio del desarrollo discursivo de los niños y jóvenes hispanohablantes, resulta de gran interés observar cómo logran dibujar el paisaje mental dentro de sus historias. Las estrategias que usan para expresar los estados pueden verse afectadas a partir del tipo de discurso narrativo que se les pide: un cuento basado en una secuencia previamente establecida a través de dibujos, ya sea que lo produzcan de manera oral o por escrito, o la narración de una anécdota personal.
El objetivo de este estudio es comparar tres diferentes tipos de producciones narrativas generadas por 4 niños que se encontraban a la mitad de la Escuela Primaria mexicana (3º grado, 8-9 años de edad), 4 niños finalizando dicho periodo escolar (6º grado, 11-12 años) y 4 jóvenes concluyendo la Escuela Secundaria (14-15 años). Las tareas para generar las producciones narrativas fueron: contar oralmente y por escrito un cuento mostrado en ilustraciones (Mayer y Mayer 1975) y contar el peor susto de su vida. El análisis se basó en la categorización de estados mentales de Perner (1984) y Bocaz (1999), y se clasificaron las expresiones a partir de tipo de palabra y construcción sintáctica.
Los resultados mostraron abundancia de estados mentales de sentimiento y emoción en los cuentos, expresados por adjetivos y verbos, y más aparición de deseos e intenciones en la narración de anécdotas personales. Conforme se avanza en la edad de los participantes, se registra una mayor diversidad en el tipo de palabras y construcciones para expresar sentimientos y emociones, pero no para hablar de pensamientos y cognición, ni para expresar deseos e intenciones, básicamente dados por verbos.
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