En castellano, existe un conjunto de nombres que poseen estructura participial, una raíz, muchas veces eventiva o predicativa (un predicado), y un morfema de aspecto perfectivo o terminativo, entre otras marcas presentes en los sustantivos. Esta estructura resulta muy productiva y variada en español tanto desde el punto de vista semántico como desde el punto de vista léxico sintáctico. En primer lugar, de acuerdo con la naturaleza de su referente o la entidad que denota, es posible encontrar nombres que refieren a ENTIDADES, es decir, a personas como en (1a) Un invitado se coló por la salida, y a objetos, como en (1b) Preguntó si tenían algún sancochado. Además, también encontramos nombres que hacen referencia a SITUACIONES, aunque no los describiremos aquí. Desde una perspectiva léxico-sintáctica, los nombres estudiados, como veremos, tienen bases predicativas acusativas e inacusativas, y no inergativas .
En este trabajo presentamos una síntesis del análisis realizado y proponemos una estructura para los nombres de entidades de (1a) y (1b) sobre la base de la propuesta de Adger (2003), que incorpora la categoría funcional n pequeña, y la propuesta de Williams (1988), retomada por Fábregas (2005), que introduce un índice de referencialidad (R). Se propone que la estructura de estos nominales está conformada por raíces sincategoremáticas que se insertan en una derivación morfosintáctica a las que se adjuntan, en la sintaxis, el morfema de aspecto [perfectivo] y la categoría funcional n, que nominaliza la construcción, así como el índice de referencialidad. Finalmente, en la estructura morfológica, se insertan los morfemas de tema y de género, no interpretables en Forma Lógica. Se propone, así, que el significado y otras características gramaticales de estos nombres derivan de la configuración morfosintáctica en la que se generan.
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