En un artículo publicado en 2003 (“Planificación lingüística y traducción en español”, Romanische Forschungen 115(4): 468-483) estudié el papel de mediación interlingüística e intercultural de José Robles Pazos y de Maurice-Edgar Coindreau en su labor de traducción al español y al francés respectivamente de Manhattan Transfer, la emblemática novela del escritor norteamericano John Dos Passos. Analicé también el papel del escritor y traductor argentino Max Dickmann en su traducción de la trilogía U.S.A de Dos Passos para el editor Santiago Rueda y resalté el hecho de que tanto Dickmann como Rueda ejercieron una actividad muy relevante como agentes de planificación del lenguaje.
En la presente ocasión profundizaré en el análisis de los respectivos papeles de Dickmann y Rueda como gestores del lenguaje (language managers, según Bernard Spolsky) –justo en el momento de inicio de la internacionalización del inglés estadounidense– con la publicación en español de la entonces controvertida novela de Erskine Caldwell God’s Little Acre, traducida como La chacrita de Dios (1943). Analizaré también el papel de otras editoriales argentinas en la traducción de obras de Caldwell como Sudamericana o Losada y la labor de traductores como, en un primer momento, León Mirlas o Néstor Ortiz Oderigo y, más tarde (ya en la década de los años 50), Juan Carlos Onetti y Estela Canto. Siguiendo una trayectoria cronológica, señalaré el comienzo, a mediados de dicha década de los años 50, de las traducciones de Caldwell publicadas en España (concretamente, en Barcelona, por la editorial Caralt) y su desarrollo durante un período de, al menos, dos decenios. Por último, mencionaré el resurgir de las traducciones al español de la obras de Caldwell en una joven editorial de Barcelona y el hecho significativo de que una nueva traducción de God’s Little Acre fuera noticia de prensa en España en el año 2008.
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