Las características sociales y étnicas de los grupos indígenas que habitaban América, así como las de los conquistadores y colonos que inician los nuevos asentamientos, marcan las necesidades de la oratoria sagrada en este continente, la cual, siguiendo el principio de “acomodación” al auditorio, diferenciará formas discursivas dependientes de la delimitación del alocutario. Por ello, reconocemos un tipo particular de sermón americano marcado por los objetivos eclesiales de la conquista: la evangelización, que se diferencia de la promoción de la fe entre grupos de creyentes (españoles y criollos). Para identificarlo como objeto, optamos por la definición de “sermón americano de conquista”, en consideración de las particularidades que el contexto imprime en el texto.
En esta clase se construye un alocutario perteneciente a una cultura diferente a la del locutor, la que se interpreta desde una visión eurocéntrica que provoca una desfocalización en el topos discursivo (no compartido). Para este alocutario se despliega una serie de recursos retóricos que implican la preconcepción de una condición “especial” para la comprensión del discurso, determinada por su pertenencia étnica. Por otra parte, la finalidad pragmalingüística del texto es doble, pues se pretende convencer al oyente sobre la supremacía de la fe cristiana y las ventajas del abandono de las creencias indígenas, así como también se busca que modifique sus conductas intraculturales. No obstante, se explicita un fin soteriológico (salvación del alma), lo que tensiona el carácter argumentativo del discurso.
Estos rasgos se manifiestan en la obra de Luis de Valdivia, elaborada para facilitar la evangelización mapuche. Su valor para nuestro estudio radica en que continúa la preceptiva y la práctica de la retórica eclesiástica americana, al tiempo que inaugura aquella dirigida a este grupo indígena.
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